Desempleada, solterísima y con los salarios producto de recitar "Thank you for calling Bodog wagering, my name is Andrea, may I have your account number, please?" un promedio de 6048 veces, este es el relato de una mujer de 30 años, quien un buen día decidió iniciar un periodo dadaísta en su vida y subirse a un caballito de madera solo para balancearse un rato sin llegar a ninguna parte, bajo la filosofía de Charlie García: "La vida es disfrutar el paso del tiempo".

domingo, 17 de abril de 2011

The Edukators

The Edukators... Es una película austriaco-alemana sobre tres chicos, incluyendo la versión alemana de Gael García Bernal (Daniel Bruhl), que entran en casas de gente con mucho dinero, reacomodan los muebles y dejan una nota que dice: "die fetten Jahre sind vorbei" (the days of plenty are over), or "Sie haben zu viel Geld" (you have too much money). ¿El objetivo? Educar a la clase alta. Anoche la he visto junto con Georg, mi couchsurfer austriaco, un tipo con dreds largos y el espíritu más libre aún, en medio de una Viena que se vuelve cada vez más surrealista. 
Creo que he iniciado un camino sin retorno en cuanto a mí misma. Aunque nunca he sido muy convencional que digamos, ahora estoy cada vez más dispuesta a llevar a cabo mucho de lo que pienso, digo y nunca hago. Es el encanto de Europa y de las ciudades acá: aquí nadie es polo, nadie es ridículo, cada quien hace lo que quiere y cuando quiere, muy diferente a la aldea de San José, donde a las 10 pm ya nadie camina seguro por la calle  y todos vivimos viendo a ver cómo nos parecemos cada vez más los unos a los otros, sin compartir ni siquiera un chicle. No extraño nada esa hipocresía colonial urbana en la que he vivido buena parte de mi vida. Aquí me siento más libre y mucho mejor persona...
Anoche hemos hecho cosas interesantes Georg y yo. Dadaismo: vamos a un restaurante paquistaní donde se puede comer todo lo que uno quiera... y pagar sólo lo que uno quiere. Por cinco euros como arroz, pollo, vegetales, garbanzos, ensalada y un postre riquísimo, puedo repetir las veces que quiero... ¡Y queda cerca de la oficina de Freud, mae! Luego, caminamos al lado del río, que es un afluente del Danubio. Hay una fiesta debajo de uno de los puentes, un puente iluminado con azul, en medio de grafitis, en una noche también azulada en Viena...
 Under the bridge...
Yo, under the bridge

Podríamos habernos quedado, que no todas las noches asiste uno a una fiesta bajo un puente, pero la música es lo único que no matiza, demasiado electrónica, así que optamos por un plan MUCHO MEJOR: Georg tiene una llave maestra y entramos en medio de la noche nada más y nada menos que a la Hundertwasserhaus, un edificio de apartamentos en Viena, hecho por el artista Friedensrecih Hundertwasser (que le regalaba confites a Georg cuando era niño, por cierto) y el arquitecto Joseph Krawina. El edificio en sí es TOTALMENTE mi estilo y me recuerda mucho a Gaudí: sin líneas rectas (porque la naturaleza no es recta), súper colorido, el piso es ondulado, ve uno hacia un lado y hay un pavo real, hacia el otro y hay un pelícano, hay sorpresas por todo lado.
 Hundertwasserhaus

Subimos hasta el jardín que hay en el techo. Hay luna llena. ¡Se ve todo Viena desde aquí! Un edificio gigante muestra en los ventanales un conejo saltando y huevos de pascua rodando (estamos en Pascua aquí, muy diferente a la Semana Santa de mea culpa, mea culpa, mea culpa). La gente camina por la calle y Georg les grita desde la azotea Guten Abend. Fumamos un cigarrillo. Encendemos una candela. ADORO estos momentos tan surrealistas: ¿en qué instante de mi vida terminé en la azotea de la Hudertwasserhaus en Viena, viendo huevos de pascua rodar y conejos saltando en un edificio, con luna llena, después de haber devorado comida paquistaní hasta saciarme, en compañía de un austriaco con dreds salvajes? 
Viena de noche, desde la azotea de la Hundretwasserhaus. Al fondo, el edificio con los conejos saltando...

Mae, me encanta mi vida... Es increíble cuando puedo decir eso con plena certeza: ME ENCANTA MI VIDA. Y quisiera que todo el mundo viva como yo estoy viviendo, cada vez más libre, haciendo mis sueños realidad, sin excusas de dinero, sin excusas de convencionalismos, sin excusas de éxito, sin miedo de que a los 30 debo estar casada, endeudada con un apartamento y un carro... Antes de venirme, escuché tantos pretextos para no hacerlo... Que el dinero, que la carrera, que la madurez, que la familia, que los peligros... Lo cierto es que son puros miedos, puras vacas sagradas que la gente se inventa y luego tiene temor de sacrificar, lo cierto es que no todo el mundo quiere robarte, ni violarte, ni hacerte la vida imposible, no todos te envidian, no todos son malos. Siempre he confiado en la bondad de los desconocidos, decían en Todo sobre mi madre de Pedro Almodovar... Y es algo TAN CIERTO. Hay mucha gente buena ahí afuera, pero tenemos miedo los unos de los otros, de lo desconocido, de lo impredecible...  Me da miedo hacer couchsurfing sola, pensaba yo antes... Y aquí estoy, haciendo amigos por todas partes, y no pasa nada. Ayer, Georg incluso me regaló unas Converse y un libro para aprender alemán en español. Tenía una novia mexicana y parece que quiere limpiar un poco el karma...
Georg und ich in the Hundretwasserhaus

Lo cierto es que me dan más ganas de hacer a la gente feliz ahora. Un poco síndrome Amelie, como vos lo tuviste, aunque me enamoré de ÉL aún más... Y creo que me gustaría formar parte de alguno de estos movimientos como Improve everywhere. Y esta es la cápsula cultural del día: se trata de gente que organiza demostraciones masivas en medio de las ciudades, sólo para hacer el día más divertido de los estresados y agobiantes transeúntes. Así, un día entrás a una estación de tren y todo el mundo está "congelado" por cinco minutos: http://www.youtube.com/watch?v=jwMj3PJDxuo (Georg hizo esto dos veces en Viena: se quedó estático bebiendo un cartón de jugo mientras la gente caminaba extrañada a su alrededor). U organizan un musical en medio de un supermercado: http://www.youtube.com/watch?v=WnY59mDJ1gg.  O hay un tipo que quiere darte los hi5 en la escalera eléctrica del metro. O el típico: ponerse con un rótulo que dice Free hugs y ver cuánta gente llega a abrazarte... Creo que voy a intentar ese, dado que con mi pulso de mierda no creo que pueda quedarme congelada, y ya sabemos que los musicales no se me dan... Además, a veces me siento un poco sola... Y quién sabe, tal vez algún día me vuelva una Edukator...

2 comentarios:

  1. Te quiero tal y como sos,ten cuidado con ese boom europeo, disfruta de tu viaje, sigue tu camino trazado no te quedes inmersa en un mundo pasajero.

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  2. Siempre tus artículos son interesantes, entretenidos, controversiales, bien redactados, bien,enfocados, bien ubicados,me encanta leerlos y poder escribir en este espacio un comentario.

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